Sublime arte + cultura contemporanea


Asediar para defenderse, asediarse para no ser defendido. Pequeñas notas en torno a la defensa
marzo 8, 2011, 11:30 pm
Filed under: Pensamiento

Asediar para defenderse, asediarse para no ser defendido. Pequeñas notas en torno a la defensa
Avelino Sala
2010/02/26


“Se acabó la guerra, las palomas negras encanecen y los mutilados entierran sus miembros
.
Miguel Ángel Curiel

“Y ahora danos una muerte honorable, vieja madre prostituida, Musa.”
José Ángel Valente

Si nos tomáramos en serio la vida, estaríamos siempre a la defensiva. En guardia, al tanto, sin un momento para la relajación o el descanso. Tendríamos siempre el escudo puesto, la coraza, el artilugio, seriamos inexpugnables. Pero no nos tomamos la vida en serio.

En la antigua Roma había una práctica militar muy utilizada en los asedios por las legiones llamada “la tortuga”. Dicho ejercicio consistía en que se cubrían con sus escudos solapándolos a modo de caparazón. Mientras que la primera fila de hombres protegía el frente de la formación con los suyos, seguidamente los levantaban hasta el centro de su cara. Si fuera necesario, los soldados de los flancos y los de la última fila podían también cubrir los lados y la parte posterior de la formación, aunque entonces la protección de la capa de escudos que cubría el cuadro no se cerraba totalmente al reducirse su número. Sigue leyendo

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Hacia una redefinición del proletario
marzo 8, 2011, 11:20 pm
Filed under: Pensamiento

 

 

Hacia una redefinición del proletario
Ernesto Castro
2010/06/02

Según la tradicional definición, proletario es aquél trabajador perteneciente a la clase alienada: el producto de su trabajo, del que previamente se le ha sustraído, se le opone como ente extraño (muy edípicamente: violación del origen), rodeado de un aura de fetichismo, sobre el cual se proyecta una suerte de deseo frustrado. Marx escribe: “La desvalorización del mundo humano crece en razón directa a la valorización del mundo de las cosas. El trabajo no sólo produce mercancías; se produce también a sí mismo y al obrero como mercancía, y justamente en la proporción en que produce mercancías en general.”[1]

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